Posiblemente no haya tarea más compleja que la de conocerse a uno mismo. A lo largo de nuestra vida nos vamos encontrando con una serie de acontecimientos que nos llevan a actuar de un modo que ni nosotros mismos habíamos imaginado. Somos seres imprevisibles, incluso para nosotros mismos. Cambiamos, igual que cambia nuestra vida; a veces a un ritmo tan rápido que nos resulta muy difícil mantener el equilibrio. Pero lo cierto es que estamos ahí, y que actuamos conforme a una serie de valores, creencias, actitudes que se han ido formando a lo largo de nuestra vida. A medida que nos vamos haciendo adultos, vamos descubriendo cómo la educación ha influido en nosotros. Sobre todo en la creación de una serie de estereotipias o pensamientos automáticos que nos <<obligan>> a actuar, a sentir, de una manera muy diferente a la de los demás. A veces nos damos cuenta de que estamos comportándonos de un modo estúpido, sin demasiado sentido, pero no sabemos qué es lo que hay bajo nuestra manera de actuar. Y es que, en cierto sentido, somos seres racionales e irracionales al mismo tiempo, como ya nos definió Albert Ellis, quien descubrió una serie de pensamientos irracionales que subyacen bajo la mayoría de los problemas que tenemos. Ellis consideraba que cambiando estos pensamientos por otros más adecuados y racionales, los problemas podrían superarse.
Nuestra vida es el resultado de lo que hemos experimentado, sentido, pensado, observado en los demás… Por eso, al mirar hacia atrás nos damos cuenta de que muchas cosas que tuvieron sentido en su momento ahora no lo tienen. Y es que cambiamos, y en ese cambio tiene especial relevancia la valoración que hagamos del pasado. El pasado es algo que está presente en nuestras vidas, de una manera más o menos manifiesta. Pero no podemos olvidar algunas de sus características:
- Es un periodo de nuestra vida que, para bien o para mal, no podemos cambiar.
- Las experiencias negativas de nuestro pasado no tienen por qué seguir afectándonos.
- Lo sucedido con anterioridad sólo tienen sentido dentro de su contexto. Así, si hemos tomando una decisión hace tiempo, es posible que al revisarla pensemos que podíamos haber actuado de un modo diferente. Eso es cierto, pero también lo es que han cambiado muchas cosas desde entonces, entre ellas nuestro modo de enfrentarnos a las distintas situaciones.
A pesar de todo ello, el hecho de que no podamos actuar sobre el pasado no implica que el presente no sea satisfactorio.
Estamos capacitados para seguir sacando el máximo partido a nuestra vida aquí y ahora, aunque el pasado no haya sido tan agradable como era de esperar.
_______________________________________________________________________
02
May
09




0 Respuestas a “conocerse a uno mismo”