Inocente y sin falta de sumisión naciste
viajaste, aprendiste y escupiste
a gente que te apreciaba pero no lo reconociste
Incapaz de amar como realmente puede amar un ser a otro
dominas a quien quieres (pero no a quien puedes)
frústate, sí, y continúa tu lucha por el poder.
El poder de utilizar a tu mundo, cual dictador fallecido
Impón tus ideas, tradiciones, virtudes y defectos
Crea imperfectos, sumisos, ilógicos, ateos y psicológicamente modificados seres que obedezcan todo aquello que digas sin protestar temiendo las repercusiones que pueda haber si no se acatan al pie de la letra todo aquello en lo que te encapriches
¿No te funciona? Olvídate de esas pinceladas toneladas de pintura llamada orgullo y haz símplemente lo siguiente: Llora.
Llora porque durante un segundo no fuiste mejor que aquel o aquella.
Llora también porque no eras el centro de atención cuando los que te rodeaban estaban agusto de escuchar a quien hablaba
Y, ¿por qué no?, llora por ser responsable de la infelicidad de quien tú y yo sabemos. Pero si lloras por esto, no llores lágrimas, llora sangre. Sangre infectada de envidia, infectada completamente por los celos de ver feliz a esa persona con otra, infectada de células que te obligan a pensar que todos estan en contra tuya siendo pobre (de espíritu), débil (de mente) y estando escasa (de amigos).
Y ahora presta atención porque crees que es proporcional la edad con la madurez y el tiempo con el aprendizaje. Tú eres quien demuestra que no tiene por qué cumplirse esto. Tus años sólo han sido acumulados sucesos y vividas experiencias que han puesto sobre tí las gafas del error. El error de creer que quien te acompaña 6 u 8 horas al día antes o después te apreciarán. El error de saber que un compañero es igual a un amigo. El error de tomar como tuya esa ley que dice ” todo aquello que pida ha de ser realizado”
Día a día has demostrado a tus habitantes, los habitantes de ese GRAN planeta llamado F A L S E D A D , que lo que es verdad de todos, tuya no lo es. Y además, has realizado la “Divina” acción de dar a conocer tus diez mandamientos:
- Me amarás a mí sobre todas las cosas
- No tomarás mi nombre en vano
- Santificarás MIS fiestas
- Honrarás a mi padre y a mi madre
- No me matarás
- No cometerás actos impuros
- No me robarás
- No dirás falsos testimonios ni me mentirás
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros
- No codiciarás mis bienes ni los ajenos
Fruto de una errónea, improvista, rápida y desapasionada eyaculación, tu vida la estás viviendo sin detenerte en cómo podría mejorar. Por eso pido un minuto de silencio para que seas capaz de distinguir entre pasotismo y despiste, entre falsedad y obligación, entre compañerismo y amistad, entre amenaza y seguridad, y por último entre tú felicidad y sú felicidad.



